viernes, 17 de mayo de 2013

Debian 7 Wheezy: una auténtica roca (análisis)





Llevar veinte meses contando mis historias linuxeras por aquí y no haber dedicado todavía una entrada a Debian, madre y maestra de tantas distribuciones, empezaba a resultar insultante, casi sacrílego. Bien es cierto que en su momento lo intenté, pero mi por entonces recién estrenado equipo era demasiado nuevo para que todo funcionara a la primera con Debian Squeeze, terminando el experimento en un fiasco. La larga espera, clave desde mi punto de vista en la principal virtud de la distribución de la espiral carmesí, ha terminado: una nueva Debian estable, de nombre Wheezy, está entre nosotros y allá que nos disponemos a someterla a nuestro análisis habitual.



Antes de empezar me gustaría recalcar que he sido usuario de Debian, allá por 2010, una Testing con Gnome 2 que se quedó por varios meses en mi equipo, constituyendo este intervalo un récord personal, creedme. En ella logré hacer funcionar, por vez primera, el fantástico cubo de escritorio de Compiz y la sometí a batalla tras batalla sin que hubiera de lamentar cuelgues o problemas excesivamente importantes. Lo que viene siendo una distribución a prueba de bombas, con el aliciente de poseer un sistema de actualizaciones que particularmente considero como muy acertado, aunque he de reconocer que el ritmo es algo lento. Pero claro, las cosas buenas se hacen esperar y la estabilidad, mal que nos pese a muchos, solamente se logra así, con el tiempo y la corrección de errores. Es la eterna paradoja de GNU/Linux, el sempiterno debate de estabilidad contra novedad, "stable vs bleeding edge", en suma... ¿Debian vs Arch? Pero mejor no alimentemos guerras que nadie puede ganar y vayamos a la revisión de esta estupenda distribución.

Instalación
Hubo una época en que existían enormes diferencias entre instalar Debian e instalar, por ejemplo, su derivada más famosa, Ubuntu. Había un abismo entre la facilidad de la última (nacida entre otras cosas para salvar estas distancias y permitir a un usuario sin conocimientos previos de GNU/Linux probar el sistema por sí mismo) y los varios bordes rugosos que se encontraban en la primera. Huelga decir que, a día de hoy, dichas diferencias han desaparecido. Debian cuenta con el más completo de los instaladores gráficos y, lo que es aún mejor, permite al usuario elegir si quiere utilizarlo o prefiere seguir el camino de la terminal, si desea instalar desde un único disco o hacerlo empleando varios (no todo el mundo disfruta de una buena conexión a Internet) o hacer una instalación mínima desde una réplica en red (me encanta esta palabra, es la mejor traducción posible para "mirror".

En resumidas cuentas, Debian ofrece todas las opciones posibles, a todos los niveles. En mi caso me decanté por la instalación gráfica, en castellano en cuanto se elige el idioma, entreteniéndome en cada pantalla con lo que considero es una clase magistral sobre lo que debe ser un programa instalador, explicando al usuario qué va a escoger y por qué. Una gozada para aquellos a los que nos apasionan estos temas. Una instalación con opciones predeterminadas para equipo de escritorio, que fueron las que elegí, lleva un larguísimo tiempo, en mi caso cuarenta minutos. No es algo importante, a toda vez que uno no instala Debian Stable todos los días, sino todo lo contrario. Merece la pena esperar, sin duda.



Aunque Grub reconoce adecuadamente los sistemas es uno de los pocos instaladores que informan sobre esto antes de proceder a escribir el gestor de arranque en el disco duro, dando al usuario la opción (opciones, una vez más) de suspender en ese momento la instalación si algo no ha sido detectado. Como digo, no fue el caso, y tras reiniciar el sistema se muestra a una resolución gráfica inadecuada, consecuencia normal de la no inclusión de los controladores no totalmente libres que es inherente a la filosofía de Debian. Ello no es óbice para que se me avise de la posibilidad de instalar los paquetes firmware-linux-nonfree y firmware-realtek para que pueda usar completamente la tarjeta Ethernet y la gráfica. Tras proceder a editar el archivo de orígenes del software con:

su
nano /etc/apt/sources.list


Y añadir al final de las líneas que comienzan con "deb" las expresiones contrib non-free, salir y hacer un:

apt-get update
apt-get install firmware-linux-nonfree firmware-realtek


Problema resuelto. El nuevo reinicio me presenta el ya conocido fondo de pantalla de Wheezy en un escritorio Gnome limpio y listo para que el usuario lo pueda configurar, dentro de los límites que pone la nueva versión del escritorio mexicano. El Gnome incluido en Debian Wheezy es el 3.4.

Arranque y apagado
En el caso hipotético de que Grub no haya detectado todos nuestros sistemas podemos recurrir a Startupmanager, un programa sencillo y práctico que fue eliminado de los repositorios de Ubuntu por una razón que desconozco. En Debian lo tenemos a un tiro de "apt get install startupmanager". Respecto a los tiempos, un inicio discreto (38 segundos) aunque correcto para tratarse de Gnome y un apagado excelente (9 segundos) para una distro que todavía no implementa systemd.



Software
Debian trae por defecto instalado gpk-application como gestor de programas, además de contar con Synaptic y la opción tradicional del uso de la terminal. Entre el software con que cuenta de inicio tenemos Iceweasel 10.0.12, Rhythmbox 2.97, Tótem 3.0.1, Libreoffice 3.5.4.2, Shotwell 0.12.3 o Giinbox2.8.2. Como podemos observar no son las últimas versiones disponibles en otras distribuciones, pero hacen el trabajo y lo hacen bien, sin cuelgues o notificaciones de errores extraños. Aun así, si necesitamos imperiosamente la última versión de algún programa siempre podremos recurrir a los socorridos backports de Debian.





Aún falta la reseña sobre:

· Hardware
· Conectividad
· Experiencia "out of the box"
· Estabilidad
· Fluidez
· Gestión de Energía
· Personalización
· Pruebas de renidmiento
· Lo mejor Lo Peor
· Calificación.





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